LESION. Según la Organización Mundial de la Salud una lesión es toda alteración del equilibrio biopsicosocial. En el caso de un atleta podríamos definirla como una alteración que impide la realización de cualquier actividad de índole deportiva y que sume al individuo en la más absoluta impotencia para acometer con normalidad su vida deportiva.
Lesión, símil de terror, símil de desesperación e impotencia, eso es lo que se siente cuando tu cuerpo te pide correr y no puedes; cuando tu cuerpo te pide su ración de droga y no se la proporcionas, cuando tu cuerpo te pide la sensación de deslizarte por una pista a una velocidad a la que sólo unos pocos podemos acceder; los velocistas.
Comprobaciones, estiramientos, carreritas por el pasillo de tu casa, sueños, buscas explicación a lo que te pasa… tu vida se convierte en un pensamiento, en una lesión. Quieres pero no puedes, las soluciones no llegan y cada día te levantas pensando si esa lesión ha desaparecido, si por la noche algo mágico te ha tocado y te ha curado; pero no, los milagros no existen y el dolor ahí continúa.
De repente, tras un largo tiempo, encuentras una solución, el propio tiempo, el paso inexorable de los días hace que te vayas recuperando, el tiempo “todo lo cura”. No tienes más remedio que aceptarlo y mirar hacia delante.
Según vas recuperándote, empiezas a dudar de ti mismo, de si serás capaz de recuperar tu ritmo, si aún estás a tiempo para volar. Importante es volar, pero… aprende a volar sin olvidarte de saber andar. Esa es la gran lección de una lesión, bajas al suelo. Lo que no te mata te hace más fuerte. Mentalmente estás más preparado y ahora nada ni nadie se interpondrá en la victoria, tus objetivos. La luz situada al final del túnel se acerca, vas a salir y toca volver a la realidad, el día a día. La motivación es máxima, sufrirás pero volverás a ser tú.
Vuelves a la cueva, te pones el mono de trabajo y al cabo de unas semanas ya no recuerdas las lesiones; puedes sufrir baches pero ya no eres el que eras, ahora eres más fuerte; nadie te parará.
Te despiertas y estás en tu cama, crees que todo ha sido un sueño. Preparas tu mochila, te pones el chándal del club y te vas a la pista. Calientas y entras en cámara de llamadas que está ese día debajo de la grada. De repente, miras al frente y ves un túnel con una luz que procede del exterior. Oyes el grito de la gente fuera y piensas que esto te suena de algo, como que ya lo has vivido, un deja vú. En esos momentos recuerdas por lo que has pasado todo el año, ESTÁS EN LA FINAL CTO.ESPAÑA. Es tu carrera, acabas de ponerte los clavos, te sacudes las piernas y piensas por un instante lo que te ha costado llegar hasta ahí. Caminas hacia la luz, miras hacia atrás, está todo oscuro, sonríes…ha llegado el día.
Lesión, símil de terror, símil de desesperación e impotencia, eso es lo que se siente cuando tu cuerpo te pide correr y no puedes; cuando tu cuerpo te pide su ración de droga y no se la proporcionas, cuando tu cuerpo te pide la sensación de deslizarte por una pista a una velocidad a la que sólo unos pocos podemos acceder; los velocistas.
Comprobaciones, estiramientos, carreritas por el pasillo de tu casa, sueños, buscas explicación a lo que te pasa… tu vida se convierte en un pensamiento, en una lesión. Quieres pero no puedes, las soluciones no llegan y cada día te levantas pensando si esa lesión ha desaparecido, si por la noche algo mágico te ha tocado y te ha curado; pero no, los milagros no existen y el dolor ahí continúa.
De repente, tras un largo tiempo, encuentras una solución, el propio tiempo, el paso inexorable de los días hace que te vayas recuperando, el tiempo “todo lo cura”. No tienes más remedio que aceptarlo y mirar hacia delante.
Según vas recuperándote, empiezas a dudar de ti mismo, de si serás capaz de recuperar tu ritmo, si aún estás a tiempo para volar. Importante es volar, pero… aprende a volar sin olvidarte de saber andar. Esa es la gran lección de una lesión, bajas al suelo. Lo que no te mata te hace más fuerte. Mentalmente estás más preparado y ahora nada ni nadie se interpondrá en la victoria, tus objetivos. La luz situada al final del túnel se acerca, vas a salir y toca volver a la realidad, el día a día. La motivación es máxima, sufrirás pero volverás a ser tú.
Vuelves a la cueva, te pones el mono de trabajo y al cabo de unas semanas ya no recuerdas las lesiones; puedes sufrir baches pero ya no eres el que eras, ahora eres más fuerte; nadie te parará.
Te despiertas y estás en tu cama, crees que todo ha sido un sueño. Preparas tu mochila, te pones el chándal del club y te vas a la pista. Calientas y entras en cámara de llamadas que está ese día debajo de la grada. De repente, miras al frente y ves un túnel con una luz que procede del exterior. Oyes el grito de la gente fuera y piensas que esto te suena de algo, como que ya lo has vivido, un deja vú. En esos momentos recuerdas por lo que has pasado todo el año, ESTÁS EN LA FINAL CTO.ESPAÑA. Es tu carrera, acabas de ponerte los clavos, te sacudes las piernas y piensas por un instante lo que te ha costado llegar hasta ahí. Caminas hacia la luz, miras hacia atrás, está todo oscuro, sonríes…ha llegado el día.